sábado, 15 de noviembre de 2008

De Poca Inspiración A Mucha

No sé que me ocurre con los sábados, -tranqui, esta vez no me he aburrido-, me refiero a que durante todo el día me viene una gran inspiración para escribir en el blog, pero cuando me pongo a ello la inspiración se desvanece.

Esta es la tercera vez a lo largo de la tarde que entro en el blog para escribir algo y me quedo bloqueada -de ahí que me ponga a escribir estoy ahora-.

Podría contar, que hoy se ha celebrado el cumpleaños de mi tío (el único hermano de mi padre), que mi tía ha hecho como viene siendo habitual mucha comida, o mejor dicho, muchos postres, 3 para ser exactos.

En mi familia, da igual la rama que sea, materna o paterna, se come mucho y si hay 3 postres, no es para que elijas uno, es para que comas de los 3. Pero yo, al no acordarme del postre, me he jartado a comer ensalada de esas raras que se hacen ahora, con un toque dulce, y sólo he podido comer 2 de 3. Lo bueno es que uno de los postres que comi era bastante ligero, pero no se puede decir lo mismo de los otros dos, uno era un bizcocho de zanahoria acompañado de chocolate caliente y otro de dulce de leche... yo he comido del de chocolate, por que el de dulce de leche a parte de ser muy dulzón, no me agrada en exceso.

Así que os podéis imaginar cómo he acabado, llenísima, a punto de reventar... tanto que me ha sido imposible seguir el ritmo de las niñas... sí, también había niñas de 9 y 2 años.

Aunque bueno, la de 2 años es la mar de buena y tranquila (por raro que parezca), pero tiene su genio, cuando se enfada te mira de reojo con cara de pocos amigos o grita y también es mas chula que un ocho con su pose cuando se apoya en algún sitio, pero la hermana mayor, ois la hermana... está muy embrutecida (más que nada por los celos).

Siempre procuró dividir mi tiempo y atención en las dos, pero hay veces que es imposible, porque cuando la pequeña te mira con sus grandes ojos grises, no te queda otra que hacerle caso, y sobre todo, si empieza ella a mimarte a ti y no tu a ella, y empieza a acariciarte y hablarte con su vocecita, cuyo oído tienes que afinar mucho porque si no, no la oyes, la atención se la acabas dando a ella. Además, por alguna extraña razón, yo soy de su propiedad, pero no me molesta jeje.

A lo que iba, la mayor hoy estaba muy embrutecida y al final he terminado enfadándome con ella, no por que haya estado toda la tarde tirandose encima mía, en plan bruto, pegandome celo en el pelo, pisandome y otras varias perrerias, si no porque, la muy burra que estaba jugando con mi padre y yo estaba jugando con el perro (también hay perro) en el suelo, por poco me saca un ojo, al tirarme una baraja de cartas a la cara a mala leche y no sabeis (o quizás sí) el daño que hace un taco de cartas cuando dan con el canto.

Quiero a las dos por igual, pero a la edad de 9 años, hay que dejar de consentir muchas cosas, una de ellas es la manía que tiene de hacer daño, sé que lo hace para llamar la atención, pero como ya se le ha dicho en numerosas ocasiones, si hace daño, la gente no quiere jugar, y eso lo quiera o no, lo tendrá que entender. ¿Que creeis? Se aceptan opiniones.

Ale, lo que pensaba que iban a ser 5 lineas, han acabado siendo 1o párrafos (con esta) :D

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